En la segunda parte de esta actividad proponemos doblar la apuesta en cuanto a lo lúdico.
Pídanles a sus alumnos que sigan el texto del Capítulo 68 mientras escuchan la lectura del mismo Cortázar:
Seguramente el desconcierto va a apoderarse de la clase. Tranquilicen a sus alumnos y traten entre todos de descifrar de qué se trata este capítulo. Luego pueden pedirle a sus alumnos que investiguen qué es el "glíglico" o si tienen ganas pueden explicarlo ustedes mismos. Para terminar, desafíenlos a que en grupos pequeños escriban un nuevo texto en este lenguaje inventado.
Para complementar la actividad o para darle un cierre "kitsch", pueden visitar esta entrada del blog Mundo español de nuestra profesora Cecilia Wolman.
Volviendo a Rayuela, se pueden idear actividades similares con otros capítulos de la novela que están escritos bajo procesos curiosos. Este es el desafío para ustedes. Siempre es refrescante volver a leer Rayuela.
¡Esperamos que se diviertan!
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